viernes, 10 de octubre de 2008

Jueves, fiesta, alcohol…

¿Diversión?

Después de estos tres días, llegó por fin el esperado jueves. Estábamos invitados a la fiesta de magisterio de educación física y las ganas de salir de fiesta aumentaban con el paso de los días. Montados los cuatro en el coche y con la bebida a bordo tomamos dirección Murcia. Llegamos bien y con un poco de suerte encontramos aparcamiento cerca de El Corte Inglés. Tras una larga caminata preguntando a la gente donde comprar cubitos, encontramos el OpenCor o algo así, donde aparte de comprar los cubitos nos clavaron 3.10€ por 10 vasos bastante cutres. Volvimos al coche y sacamos el material de alegría y nos pusimos a beber en el parque que hay detrás del Corte Inglés. Tras un rato “dándole al vidrio” llegaron la pareja y una amiga de mi compañero y tras recibirlas el momento se hizo más ameno y divertido. Bebimos con soltura y tras compartir un momento agradable con las chicas decidimos marchar hacia el pub “Código”. El local se encontraba lleno de gente, muy por encima de su capacidad y nos encontrábamos todos muy apretados, la movilidad por el recinto resultó una ardua tarea. Entramos y nos dirigimos hacia el fondo, estuvimos un rato bailando y poco a poco llegó el primer contacto o encontronazo. Un tío pasó por el lado de uno de mis compañeros y le dijo: “¿Te puedes quitar, pelucas?” En este momento me pregunté cuál es la razón por la que este cerdo le faltaba al respeto a mi amigo de esa manera, quizá sería por el alcohol o quizá no, pero mis intenciones en ese momento no eran nada positivas ni agradables, no obstante reprimí mis impulsos. Tuvimos algún que otro empujón entre nosotros de broma, lo cual derivó en algún golpe con otros grupos de personas, me disculpé en todo momento pero aún así las miradas que se dirigían hacia mí no eran nada agradables. Supongo que después de que alguien choque contigo no te sientes bien, pero el caso es que cada vez que alguien ha chocado conmigo o me ha pisado, he respondido bien, con una sonrisa o un “no pasa nada” pero esas miradas eran capaces de hervirme la sangre. Odio a este tipo de gente, que busca conflicto y demás, sé que mi postura no es la más adecuada respecto a las situaciones descritas pero supongo que será debido al alcohol y sus efectos. Tras estos pequeños percances, decidimos salir unos minutos a tomar el aire, y cuando volvimos a entrar, el portero nos dio una entrada de consumición obligatoria. Una vez dentro, nos dirigimos de nuevo hacia el fondo y tras un corto período decidimos pagar la consumición para poder salir de aquel local. Pedimos unos chupitos de Jack Daniels y acto seguido de tragar ese veneno, tuve que ir a vomitar al aseo. Descargué a gusto el estómago, fue la primera vez que una vomitera sale sin dolor y sin repeticiones. Rápida y suave. Salimos todos fuera menos uno de nosotros, lo cual nos obligó a esperar durante un largo momento en el exterior del local. Ya desesperados, entró uno de nosotros a buscar al compañero y al poco tiempo salieron ambos del pub.

Entre gritos y follones fuimos en dirección al coche, todos teníamos ganas de volver a nuestro pueblo menos el amigo que dio vida a la mayoría de conflictos ocurridos esa noche. Sentía vergüenza de lo que estaba ocurriendo por las calles, las voces y movimientos del compañero me obligaban a caminar de manera más veloz que el resto para alejarme un poco de esos pequeños follones.

Una vez en el coche tomamos rumbo hacia poblado. Durante el transcurso del recorrido uno de los compañeros vomitó la puerta del auto a través de la ventana, decidimos pues parar en la gasolinera HLH para limpiar el coche. Aquí tuvo lugar el segundo y gran conflicto de la noche.

Una vez allí, mi compañero y yo fuimos a comprar una botella de agua y unos doritos mientras que los otros dos esperaban en el coche, concretamente en la zona de lavado de vehículos. Cuando llegamos a la ventanilla del mostrador lo primero que dijo el desgraciado del empleado fue: “vaya par de personajes” así por lo bajo. Nosotros nos quedamos callados y pedimos el agua y las patatas y aquí de nuevo el hijo puta del empleado se fue diciendo: “Vaya un tonto-capullo, me viene a las 3 de la mañana…” Tras esto me quedé callado y sentí unos impulsos violentos que de nuevo volví a reprimir. Las sensaciones que corrían por mi cuerpo se alejaban totalmente del diálogo y el talante, dado el alcohol ingerido y el estado en que me encontraba anímicamente, me hubiera gustado entrar a esa jodida gasolinera y preguntarle al empleado cual era el motivo de su falta de respeto y hacerle ver que debía andarse con cuidado pues posiblemente no toleraría ningún comportamiento similar hacia nosotros. Marchamos hacia la casa de uno de mis compañeros y deliberamos sobre la idea de coger dos bates de beisbol y volver a la gasolinera con la única intención de pedir lo mismo que antes, unas patatas y una botella de agua, y símplemente observar su reacción al encontrarnos de nuevo, en esta ocasión con dos armas blancas bastante pesadas. No os extrañe que alguna noche de estas, nuestro amigo el gasolinero sufra alguna broma pesada. Tras una larga conversación y estando un poco mas calmados, nos marchamos cada uno a su respectivo hogar y pusimos fin a la noche.

En conclusión una noche mas, sin nada bueno especialmente y algún que otro problemilla que por fortuna, no terminó en más. En lo bueno y en lo malo siempre nos quedarán algunas anécdotas que recordar y reír. Continuaré escribiendo noches de fiesta que me parezcan especiales o que simplemente, tenga ganas de relatarlas para desahogarme.

Tras la lectura de este artículo, os hago las siguientes preguntas:

1. ¿Os habéis sentido un poco violentos después de ingerir alcohol?

2. ¿Qué opináis de esa gente que busca conflicto los días de fiesta en pubs, discotecas o similares?

3. ¿Habéis tenido algún tipo de altercado en días como sábados noche?

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