Buenas. Aquí estoy de nuevo para relatar otra noche de “fiesta”. Ayer se nos presentaba una noche en principio muy divertida, llevábamos bastante alcohol, y los más alegres no teníamos que conducir, por tanto el límite lo poníamos nosotros o mejor dicho la botella. Llegamos a Murcia y nos quedamos en el coche dando apertura a las redomas y llenando nuestros grandes vasos (baratos, grandes y de calidad) con vodka y limón. Mientras tanto manteníamos conversaciones agradables relacionadas con el Póker, las chicas y el deporte, nada en especial. En un momento dado la conversación cambió totalmente de rumbo debido a la aparición de dos “jinchos” , ya que al pasar por la acera en la que se encontraba el coche, se quedaron mirando hacia dentro, con aires amenazantes, llegando incluso uno de ellos a quedarse parado. Al ver que el vehículo estaba habitado por 4 hombres continuaron caminando. No me gustó en absoluto ese gesto, me pregunto cuál habría sido actuación si en vez de haber 4 hombres, hubiera habido solo 2. Entre las pintas y la cara, se veía claramente que eran gentuza sin nada que perder en la vida, aunque si se llegan a acercar buscando algún tipo de conflicto posiblemente si hubieran perdido, al menos, la movilidad de alguna articulación jaja. Seguimos bebiendo tranquilamente, hablando un poco de todo y al poco tiempo volvieron a pasar los dos individuos, esta vez portando un bocadillo y algo de beber, de nuevo sus ojos miraban fijamente nuestros rostros, y aguantaron la mirada hasta doblar la esquina. Supongo que para este tipo de escoria, mirar fijamente a una persona y aguantar, es un gesto de poder, de valentía, aunque mucho me temo que si llegamos a salir los 4 esas miradas hubieran cambiado de rumbo.
Tras agotar las existencias etílicas, marchamos rumbo a una tasca llamada B12, a mi parecer un poco extraña ya que la indumentaria de la gente y la decoración del local, era propia de un pub de rock, pero la música no tenía nada que ver con ese estilo. Allí nos encontramos con la pareja de uno de nosotros y sus amigas, por cierto, bastante mayores. Rondamos un poco de aquí para allá y acabamos finalmente en un local que ahora mismo no recuerdo su nombre, en el cual la media de edad rondaría los 25-30 años. A menudo me preguntaba que hacíamos entre tanto vejestorio, pensando que a las tascas de este estilo deberíamos ir, sí, pero 10 años más tarde.
Una vez nos despedimos de las chicas, la noche tomó un camino totalmente distinto al esperado. De los 5 que íbamos marcharon 2 a poblado y los 3 restantes permanecimos en Murcia. Uno de mis compañeros llamó a su novia y quedamos con ella y sus amigas en una discoteca llamada BUDA. Nos vimos en la puerta con las susodichas y tras 10 minutos de conversaciones sin importancia nos pusimos a la cola de la discoteca. Cuando llegamos a la entrada de la discoteca, uno de mis amigos fue a la ventanilla a comprar la entrada, no dándose cuenta de la presencia de una mujer cuyo oficio consistía en decir cuando puedes comprar la entrada, ya que tenían preferencia los que portaban sello para entrar a la discoteca. La señorita le dijo a mi compañero que retrocediera, y éste obedeció pero se situó 10 cm por delante de su posición inicial. La señorita ejerció su poder despótico y le obligó a retroceder de nuevo. Tras este gesto, la sangre me quemaba en las venas, no podía tolerar ese gesto de dictadora, de “aquí mando yo y tú haces lo que me salga a mí de la flor”. Al final no entramos ya que la novia de mi compañero y sus amigas se marchaban ya hacia sus hogares, quedando nosotros 3, solos, cansados y sin transporte para volver. A esta situación tan “agradable” le debemos sumar el comportamiento de mi amigo. Dos de nosotros queríamos volver a pueblo en taxi, aún jodiéndonos por la cantidad de dinero a pagar por el viaje. En este momento, nuestro queridísimo amigo se puso a decirnos, que éramos unos fracasados, que si se había esperado y se había equivocado, que él prefería quedarse jodido hasta la mañana y coger un bus, porque claro, al parecer la frase RECTIFICAR ES DE SABIOS, va en contra de su orgullo y dignidad. Daba la imagen de un niño obsesionado con no cambiar su postura por orgullo, aún yaciendo en el error reconocido. Pero bueno, sus borracheras no son nada nuevo para nosotros, los socios. Tras aguantar estas impertinencias nos montamos en un taxi. Nuestro amigo el taxista llevaba música “centralera” y nos trajo a una velocidad media de 150 Km/h. Dos veces hemos vuelto de Murcia en taxi, dos veces que nos montamos con personas extrañas.














7 comentarios:
¡No tengo ni idea de lo que son los "jinchos"! :(
Para quien la expresión “Jincho” no le suene mucho tengo que decir que es aquel personaje presente en todo barrio que adora un signo (Nike), siente fervor por la “buena música” (tun tun tun tun tumba tun tun ), y SIEMPRE (está demostrado científicamente), sabe mucho de coches, motos y mecánica general, y es más, es uno de sus temas favoritos en conversaciones además de las drogas y las discotecas.
Quejicas, que sois unos quejicas...
Esas entradas las hice sin corrector ni nada entiendo mucho que te moleste pero intentare no hacer más faltas.
Porfavor sige leyendo
Vaya con las fiestecicas que os montais que aburridos,ahh y sobre los "jinchos"mucho cuidado la indiferencia puede ser vuestra mejor aliada,siempre llevarla con vosotros,y cuidadin con tanto botellon...
Los "jinchos" no merecen la vida :)
dejad de hablar de mi... Y haced caso a ese último anónimo... indiferencia...
Publicar un comentario