martes, 4 de noviembre de 2008

Días "divertidos" de un joven conductor...

Hola jóvenes lectores. Dados los dos días que he pasado con el coche, voy a escribirlo a modo de desahogo.

-Día 1

Ayer tarde, me dirigía con el coche por la carretera del parque de la marquesa” que como bien sabréis, está llena de curvas ciegas y bonitos paisajes. En un momento dado el pico me pidió, chaval fúmate un cigarro vas a ver rambo en acción..(Lo siento, una canción de Los porretas), bueno lo dicho, en un momento dado me encontraba en una curva larga y ciega en la cual había un enorme charco, tonto de mí, se me ocurre mirar como el agua salta hacia la montaña y justo en ese momento me aparece un coche de frente…torcí por instinto a la derecha e hinqué el freno a fondo, dado que el coche no dispone de abs, las ruedas se bloquearon y derrapando fuí de frente a un muro… de un modo milagroso el coche se paró a unos 10 cm del mismo.



Tras esto, el coche dio marcha atrás y el conductor era Salustiano, antiguo profesor del Vicente Medina, tutor mío en 1º Bachillerato. Me dijo que si me había quedado mirando el paisaje y respondí que sí, que era cierto y nada, me recomendó llevar cuidado y cada uno siguió por su camino.

-Día 2
Y es que cuando no deseas algo y lo piensas mucho, acaba sucediendo, no quieres sopa, pos toma dos platos. Anoche nos juntamos los cuatro amigos de la web y tras un paseo charlando, Mateo se quedó en su casa, y yo me dirigí a llevar a Gamblito y cucaKa. En una bonita calle, la acera es bastante estrecha y tiene un pico sobresaliente… yo que iba tranquilamente por la misma, sobre las 23:30, golpee contra el pico reventando el neumático delantero derecho.



Que situación mas agradable y divertida…llevé el coche hasta mi calle, donde sin idea alguna nos pusimos a cambiar la rueda de mala manera. Primer problema: no sabíamos abrir el gato jajaja, pero bueno, finalmente lo conseguimos abrir y poner en el coche. Levanté el coche hasta una altura considerable y empecé a quitar los tornillos de la llanta. El segundo problema fue al sacar la rueda del maletero, se encontraba vacía de aire y totalmente llena de grasa y aceite, ya que un bote se derramó encima. Me encontraba con las manos llenas de grasa y empecé a apretar el tornillo, como incauto por naturaleza, intenté apretarlo con fuerza antes de apretar los demás y la respuesta fue que el gato se volcó y el coche cayó al suelo.



Volvimos a poner el gato y apretando poco a poco cada tornillo acabamos por dejar la rueda bien sujeta. Tercer problema: la rueda estaba sin aire y no podía circular en esas circunstancias. Cogí el coche y me dirigí con cucaKa al HLH a ver si la máquina de aire se encontraba disponible, ya que en la Repsol la encierran en un armario por la noche. Una vez comprobado que estaba dispuesta y funcionaba perfectamente, fuimos a su casa a por una triste bomba de aire para bicicletas. Volvimos a la calle donde se encontraba el coche y comencé a llenarla poco a poco. Una vez le di suficiente presión quité la bomba y creí escuchar un leve silbido que salía de la rueda, desee que no se encontrara pinchada y a una velocidad lenta fuimos a la gasolinera de nuevo para darle la presión suficiente. Cuarto problema: una vez allí nos dimos cuenta de que se encontraba pinchada ya que al darle presión el silbido se escuchaba mucho más fuerte.
Volvimos a poblado y con el otro coche dejé a cada uno en sus casas. Para terminar de disfrutar la noche, que menos que al salir del coche te golpees en la cabeza y el codo. Es lo que tiene estar cabreado, las cosas malas suceden una detrás de otra.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Dicen que la vida siempre dá una de cal y otra de arena, ya que te saturó a base de cal, es posible que recibas un buen saquito de arena.