martes, 13 de enero de 2009

La pereza y el futuro

Hola amigos de la noche. Sé que debí haber puesto ya mi relato de nochevieja pero la verdad, no tuvo nada anecdótico que relatar, sólo que robaron unas cuantas chaquetas jajaja. En estos días en los que se acercan los exámenes universitarios, he tenido una reflexión importante. Y es hasta que punto nos puede afectar en la vida la pereza, la gandulería, el tener ganas de no hacer nada. Y es que sentado delante de mis apuntes, me puse a pensar, joder, con lo a gusto que estaría yo ahora en mi casa, durmiendo, con el único fin de disfrutar de mis aficiones, que por suerte o desgracia, son bastantes.



Me imaginaba cada día como algo rutinario pero divertido, sin la preocupación de tener que estudiar o hacer exámenes o trabajos, dedicar mi tiempo exclusivamente al ocio. Soñaba con cada mañana dormir tanto como el cuerpo me pidiera, por las tardes aprender música, aprender guitarra, ir al gimnasio y luego a baloncesto. A priori dices, joder que maravilla, todos los días serían alegría y felicidad, pero pensando y pensando creo que las cosas no son así.



Me he dado cuenta de que el ocio se disfruta mas cuando hemos terminado con nuestras responsabilidades. Por ejemplo: Estás una tarde entera estudiando y cuando terminas, vas al gimnasio. Ese momento en que terminas y piensas: por fin, ahora al gimnasio, es maravilloso. Te vas a la sala de máquinas y disfrutas como nunca, contento por haber terminado y contento por haber cumplido con tu responsabilidad. Es como una compensación a tu esfuerzo. De la otra forma todo sería ocio y posiblemente, acabaría aburriéndonos y terminaríamos sin motivación por nada. Todo esto suponiendo que tuviéramos a alguien que nos mantuviera durante todo este tiempo.

Hace un mes estuve a punto de dejarme la carrera y eso que la acababa de empezar, argumentando que no me gustaba y demás pamplinas. Sinceramente, dejar a la gente que conozco y a los que me faltan por conocer, me dio un poco de miedo. Me puse a reflexionar sobre la idea de olvidar esa vida que tanto había imaginado de universitario y finalmente decidí continuar con mis estudios. Al fin y al cabo estoy en edad de ello y es una época maravillosa de nuestra vida que no debemos dejar escapar por la falta de motivación o la pereza, es una época de relaciones sociales, donde se conoce a mucha gente y donde te pegas las mejores fiestas de tu vida.




Hoy día por fortuna, a la mayoría de los jóvenes nuestra familia nos permite el lujo de estudiar cualquier cosa, de elegir nuestro futuro libremente. Debemos aprovechar esta oportunidad y luchar por nuestro porvenir, que aunque ahora parece un poco lejano, acabará llegando, y cuando llegue, que lo haga de la mejor forma posible.
Fuerza y codos!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Soy un pariaaaaaah, definitivamente después de leer esto, lo soy ....

Pedro Alberto dijo...

axooo colega tas to degollao ai con tus paranollas y to eso

Anónimo dijo...

Porque sin la tristeza en esta vida, las alegrías no tendrían valor...